Este verano me he quedado asombrado con el resultado estético de varias personas que he conocido: labios excesivos, pómulos exagerados, falta de expresión…Hoy la medicina moderna cuenta con técnicas fantásticas que nos pueden ayudar a mejorar nuestro aspecto sin cirugía. Pero no debemos abusar de ellas. Y los médicos debemos decir muchas veces que no. La clave es seguir el principio de “menos es más”.
Cuando envejecemos ocurren principalmente 3 procesos en nuestra cara:
1. Flaccidez
2. Perdida de volumen
3. Empeoramiento de la calidad de la piel
La flaccidez la podemos mejorar combinando toxina botulínica (poca dosis y múltiples puntos de inyección) con radiofrecuencia. La perdida de volumen la mejoramos con acido hialurónico o grasa de forma inyectada (siempre pasándonos de poco). Y la mejoría de la calidad de la piel con los nuevos láseres fraccionados no agresivos. Por lo tanto no hay ninguna técnica que sirva para todo sino que para conseguir buenos resultados tenemos que combinar distintas técnicas de forma prudente y discreta.
El protocolo médico siempre debe conseguir 3 objetivos:
- Simetría. Las cejas, la boca, etc deben quedar a la misma altura.
- Armonía y proporción. El labio inferior debe ser 2/3 y el superior 1/3, la nariz debe ser proporcional al mentón, la forma de las cejas debe ser recta en los hombres y arqueada en mujeres, etc
- Cara relajada. Debemos intentar eliminar de nuestros pacientes los gestos de tristeza, estrés o depresión.
Teniendo en cuenta estos aspectos los médicos podemos ayudar a nuestros pacientes a envejecer con elegancia y discreción. Y no debemos olvidar que lo importante no es quitar arrugas a la vida sino poner vida a las arrugas.
Volver a la home
*







